Se manifiesta por un estado de muerte aparente:
- la persona está inconsciente, no se mueve espontáneamente, no reacciona ni a la palabra ni al tacto, ni a la estimulación dolorosa, ni a la luz;
- no se percibe su respiración ni siquiera después de la liberación de las vías aéreas: no se siente su respiración en la mejilla, no se ve el pecho o el vientre levantarse ni bajarse;
- la persona no reacciona a las insuflaciones (boca a boca): no tose, no recupera la ventilación;
- no se percibe el pulso carotídeo;
- la víctima palidece: adquiere un color azulado secundario debido a la falta de oxigenación de los tejidos;
- la victima tiene las pupilas dilatadas.
Cuando se es testigo directo de la sobrevenida del paro, el cuadro clínico puede ser más engañoso:
- el paciente pierde el conocimiento y puede convulsionar (movimientos involuntarios bruscos) en primer lugar, impidiendo toda evaluación del pulso o de la respiración; en la práctica esto no dura más que unos 10 segundos;
- el paciente puede tener una respiración ruidosa (respiración agónica llamada “estertor”) durante diez segundos.
No confunda esta respiración agónica o estas convulsiones con:
- un síncope sin paro cardiocirculatorio (pulso y respiración presente);
- una crisis convulsiva epiléptica, más prolongada, con pulso y respiración presente;
- un choque séptico: la presión arterial que desciende mucho impide toda percepción de pulso.
Un sistema DESA ayuda muchismo ya que solo aplicará el protocolo de reanimacion cardiaca cuando esta sea necesaria
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